Un pordiosero entra a una tienda de ropa carísima. Pide un traje para probarse. Se mete en el probador y, en un segundo, sale impecablemente vestido. Se mira al espejo, no le convence el atuendo. Vuelve al probador y, en un segundo, vuelve a ser el pordiosero que era. Se va.
jueves, 30 de agosto de 2007
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